🌸 Mimi 🌸

🌸 Mimi 🌸

Aina Bonil

🌸 Mimi y los cuadernos del viento

En un rincón tranquilo del bosque, donde las flores se mecían despacio y el aire olía a papel
nuevo, vivía una conejita llamada Mimi.
Era pequeñita, de pelaje suave como el algodón y lazos lavanda que brillaban bajo el sol.
Tenía una colección muy especial: cuadernos.

Pero no eran cuadernos cualquiera.
Cada uno guardaba un recuerdo distinto:
el sonido de una tarde de lluvia, el olor de una flor seca, una palabra amable escrita con
lápiz, o un trocito de un sueño que casi olvidó.

Mimi no escribía grandes historias, solo pequeñas cosas que hacían que su corazón se
sintiera tranquilo.
A veces pegaba pétalos entre las páginas; otras, dibujaba el cielo de ese día.

Un día, el viento sopló con fuerza y abrió las ventanas de su casita.
Las hojas de sus cuadernos comenzaron a volar por todas partes, llenando el bosque de
fragmentos de calma.

Los pájaros, los zorros y hasta las mariposas empezaron a recoger las hojas, leyéndolas en
silencio.
Y algo mágico ocurrió:
cada criatura que tocaba una de esas páginas, sentía un poquito de paz en el corazón.

Mimi salió al bosque y sonrió.

—“Tal vez no haya perdido mis cuadernos... tal vez los he compartido.”

Desde entonces, Mimi sigue escribiendo todos los días, pero ya no para guardarlo, sino para
regalar calma al viento.
Porque a veces, los recuerdos más bonitos son los que se dejan volar.

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